Sean muy bien venidos y bien venidas

Esta es La sirena urbana, un espacio producto del ocio y la disperción mental de sus perpetradores quienes se debaten entre presentar ideas propositivas o ser simplemente unos gueyes sin nada mejor que hacer más que desahogar su retorcido sentido del humor. Qué la disfruten...en lo que cabe...

viernes, 24 de agosto de 2007

La tocada de Arturo (Mural de una noche efímera)

...Y fuimos los seis al concierto de Arturo pero también fueron el Monchis, Paula, Rodrigo, el Buchacas, Gabriela, David, Mónica y toda la bola de la escuela y de la Secu Valderrama. Nunca esperé que además de nosotros seis se juntaran todos esos cuates contando a los conocidos de Julieta, como Chava, Juan José, Johana y los hippies amigos de Sergio que de seguro fueron a gorronear mota pero como sabían que todos íbamos al concierto antes que al depa, pos de seguro dijeron: “chance y nos agenciamos unas chelas también”. “Pues qué bueno”, me dije y le dije a Claudia que no importaba que estuvieran esos tipos con tal que no salieran con sus estupideces hippiosas que tanto nos cagan a los seis por aburridas y clavadas en cosas que ni ellos mismos entienden y que a nadie más importan.
La banda empezó a tocar a las nueve pero las caguamas empezaron a circular desde antes. Claudia y yo nos lanzamos de volada a la barra y sacamos unas ocho para que alcanzaran para los otros cuatro y nosotros, que no nos íbamos a quedar atrás por nada del mundo. Arturo empezó a tocar esa rolita que escribió con Sergio y todo mundo se alucinó porque empieza así como que muy tranquila con el pianito pero luego arrecia el ritmo y las guitarras pesadísimas que entran después, provocan que se venga hasta el menos puto de la bola de pendejos de la secundaria que andan cómo chinches pegados a Arturo y a nosotros seis, porque saben que la banda siempre tiene la personalidad suficiente para sobresalir, lo que sea de cada quien.
Arturo canta de la verga pero cuando esta pedo o pacheco le salen las notas del alma que al final son las que importan o por lo menos eso le dijo Sol el día que los seis estábamos hasta la madre de coca en el depa de Sergio. Ese día estuvo alucinante porque Claudia y Sol consiguieron de esa cois que parecía gelatina porque según era de sabores. Y sí, al aspirarla sentías un saborcito como de chicle en la garganta y Arturo nos dijo que esa coca era pa’ puros fresas pero aun así nos pusimos hasta la madre. Y Arturo que casi ya no podía hablar pero escuchaba a Sol decirle cosas cómo que los verdaderos artistas son los que dicen las cosas así al chile y neto sin ninguna traba y que no importa lo que digan de todas formas van a trascender porque la banda escucha que lo que dicen es neto y original. La neta, Sol sacó esas cosas del Emmanuel quien siempre anda leyendo libros medios clavadones de Kundera y García Márquez. Pero yo le enseñé a ese guey a leer a Bukowski, Santo poeta a prueba de balas, y él se volvio fan pero no lo dice porque se me hace que es puto y no puede aceptar que los cuentos de Chinaski son más chingones que las madres esas que lee. Él caso es que la tocada se puso densa porque el Chava de la nada se empezó a madrear a su vieja pero en eso que se levantan sus amigos hippiosos y se lo empiezan a madrear también y no sé por qué pero a todos nos valió madre. Seguimos escuchando la música que para ese entonces eran puros covers de Nirvana. “Y esto se esta poniendo de la verga, ya vámonos a casa de Sergio” le dije al Emmanuel y él me dijo que simón porque ya se le antojaba al guey probar las pastas esas que consiguió con la receta que le facilitó la tía doctora de Arturo. El putito este del Manis --como así le decimos al Emmanuel-- llevaba el Audi pero dijo que era mejor esperar a que terminara la tocada porque el Sergio andaba cotorreando con la Mónica y la Johana y pos tuvo razón el guey al decir que era mala onda decirle que nos largáramos mientras se conectaba a las morras. Me lancé por otras caguamas a la barra y me encontré a Sol fajando con una vieja que se llama Angélica que esta de la chingada de gorda pero que si me agarra pedo igual y no se la perdono. Se me hizo mala onda porque yo a la Sol como que le empecé a agarrar cariño desde hace unos meses cuando me llevó a mi casa y eso que vivo a tres cuadras de la chingada. Como andábamos ya bien pasteles con el “Para la tos”, le dije que qué onda que si me aflojaba un beso y que me dice “Sí” y ya en el beso la quiero acá cachondear pero se abre y me dice que mejor no porque estaba medio apresurado el pedo y le dije pos sí pero al día siguiente me friquié y ya no le dije nada ni siquiera semanas y diez mil pedas después. Pero no importa porque la Sol es así de cotorra y nadamas se deja fajar cuando se le antoja y luego se le olvida. De todas formas sentí muy jodido viéndola con la jirafona inflada esa pero tomé las caguamas y no le dije nada a la Manuela que así también le digo al joto del Manis. Es buen pedo, pero de repente sale con sus complejitos. Como esa vez que a las cinco de la mañana salimos de casa del Sergio y le pedí que se parara en un Oxxo pa’ comprar unos cigarros. Al salir que me encuentro al Joaquín y al cabron que le dicen Matarratas. Me dijeron “qué onda Daniel, afloja pal arponazo” y entonces me eché a correr para subirme en chinga al carro de Emmanuel porque ya conozco a esos hijueputas, son adictos a la heroína y no tienen ningún problema en basculear al primer pendejo que se atraviesa. Pero el Manis ya estaba somnoliento ¡Arranca cabron, vámonos recio! le dije, pero el guey se quedó un rato qué que pasa y en eso que nos alcanzan los ojetes en su camioneta y en un plan muy de la chingada nos dijeron ¿qué pedo putos, se van a abrir? Y en eso que el Emmanuel reacciona y arranca en chinga y se va por toda la calle “Coño, tenemos que buscar una patrulla” me dice, pero luego le recuerdo: “Cabron: traemos dos tachas y cinco grapas encima” Y él sólo respondió “Puta madre, Puta madre, Puta madreeeee”. El caso es que nos alcanzaron los cabrones esos pero nadamas sacó la cabeza el puto del Joaquín y “puro cotorreo cabrones” y se fueron por otra calle. Emmanuel ya había cagado hasta el alma porque me empezó a reclamar que yo era un pinche problemático y que sólo a mí me pasaban estas chingaderas.
Como a los veinte minutos acabó la tocada y los seis nos subimos al Audi del Emmanuel rumbo a casa de Sergio quien iba bien apretado adelante con el culo de Julieta encima de él. “A toda madre” le dije al Arturo que estaba junto a mí cuando yo quería que Sol estuviera a mi lado para cuando menos medio fajonearla en el camino. Yo estaba pedísimo y medio jaraboso porque el Emmanuel traía todavía el frasquito del “Para la tos”. Y me acuerdo que este cabron traía un debraye bien loco el otro día que probó unos aguacatitos que compró Arturo en la tarde quesque según lo pusieron bien acá, que veía todas las cosas gelatinosas y que su mano temblaba como si estuviera hecha de algodón. No sé, todo un debraye porque ya no me acuerdo mas que ese día nos tomamos como cinco caguamas el Sergio y yo y que en ese momento empezó a llover y que según me salí a bailar en la lluvia y me quité la camisa y empecé a decir cosas cómo que la lluvia purificaba. De eso no recuerdo nada.
En el depa de Sergio no sé cómo cupieron cerca de cincuenta cabrones y no sé que tantas viejas que estaban en la tocada. Sólo me acuerdo que hasta estaba cotorreando con los hippiosos y luego me llevé a Sol a la cocina y le dije no sé que otras chingaderas pero el caso es que me mandó directo a la gaver y luego el Emmanuel se acercó y me dijo “de los seis cabrones tú eres el que más me cae a toda madre pero estás bien pinche loco”. Y le dije pues tú eres un pinche burguesito porque cuando miras que la banda se pone maciza, te friqueas y te vas a tu casa chingona. Él guey sólo se rió y respondió “pero aún así tú vas a ser personaje de un cuento mío”. Y que le reviro y le digo que yo puedo escribir un cuento más chingon que cualquiera que él pueda medio escribir porque siempre saca acá según sus escritos muy intelectuales pero me la pela porque yo he vivido más que ese guey y cualquier día de estos escribo algo como ahorita tal cual pasaron las cosas durante y después del concierto de Arturo. Puro choro esto de madrearme verbalmente al Manis porque es buena onda de todas formas, también el Sergio es cotorro con sus lentecitos de John Lennon y sus tablas de surf y sus discos de guitarra clásica. Arturo y sus mamadas de pedote rocanrolero de los de antes, lector de Lovecraft y cogelón de las viejas más buenas de la prepa libre menos a Julieta quien lo mandó a la chingada porque ella es otro pedo con su violín y sus tocadas de música clásica pero acá con la banda bien alivianada con bolsita de cois y todo.
Sol, mi vida, cómo baja los ojos y se queda quieta cuando le mencionamos alguna película o cualquier onda que no entiende. Ojalá no empiecen los pedos por las viejas porque valemos madre como grupo y entonces, ¿a quienes tomarán de ejemplo los gueyecitos de la secundaria Valderrama?
Lo último que me acuerdo del depa de Sergio es que la vieja de catorce años que se ligó el Buchacas en el bar se puso mal y empezó a vomitar sangre o algo así y yo me bajé a tomar un caguama con el Sergio y me dijo que chingue a su madre el mundo, pero la neta es que los dos somos los gueyes que tenemos algo que decir y no cómo esos pendejos que son pura pose. “Simón, ya estoy hasta la madre de pedo pero les voy a demostrar a todos que yo tengo cosas que decir” pero también le dije al Sergio que la Sol igual era chida y él sólo me dijo no mames y en eso empezaron los gritos arriba no sé por qué y tampoco sé por qué decidí ir a la calle por un taxi y me largué a mi puta casa donde me esperaban mis jefes bien encabronados pero aun así los tiré a pendejos y me fui a dormir.

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