Sean muy bien venidos y bien venidas

Esta es La sirena urbana, un espacio producto del ocio y la disperción mental de sus perpetradores quienes se debaten entre presentar ideas propositivas o ser simplemente unos gueyes sin nada mejor que hacer más que desahogar su retorcido sentido del humor. Qué la disfruten...en lo que cabe...

viernes, 20 de julio de 2007


> Yo tengo un sueño al que le tengo repulsión. He mentalizado que le tengo repulsión. Pero en realidad le tengo miedo, pavor y ese sueño me ha traído hasta aquí. Estoy condenado a muerte por algo que no recuerdo haber hecho. Padre, no he dormido bien en mucho tiempo, siempre que voy a dormir vienen las visiones. Negué a Dios y ofrecí mi cuerpo y mi alma a desenmascararlo, estaba convencido de que Dios no me quería, pero me equivoque, padre… Espero que Dios me llegue a perdonar. Mis sentidos están trastornados. Inclusive he sentido el sueño, lo he visto tantas veces y lo he sentido tan vividamente que ya no pienso en él como un sueño si no como una realidad, mi realidad. No recuerdo cuando comenzó, eso no es relevante. Debo de confesárselo padre; he perdido la razón, todo por este maldito sueño y estas voces, solo La Biblia que usted me lee logra tranquilizarme. Y antes de morir quiero relatarle mi sueño para poder, estar en paz:
> La primera “visión” de este maldito suplicio la tuve cuando caminaba a mi habitación, desde que apagué el televisor y me paré, tuve una rara sensación, como un vacío en el estomago, dudé en ir a mi habitación. Pero estaba cansado padre, no me importo el presentimiento y caminé a mi cuarto que está en el patio y… me mareé padre, casi caigo de no apoyarme en la pared, mientras más me acercaba a la pared peor me sentía, abrí mi cuarto y una luz me cegó, pero podía escuchar una voz que me decía "te estaba esperando"... Padre, yo estaba solo en casa, caí de rodillas muy asustado. Levanté la vista y vi… al demonio padre, una bestia horrorosa que tenía forma de caballo pero las piernas de persona, de humano y una cabeza de cerdo envuelta en llamas que reía estrepitosamente. Hablaba un dialecto extraño padre, a pesar de eso podía entenderlo… yo no podía moverme, solo sentía que sudaba, lo único que entendía era mi nombre, en mi cabeza con su misma voz: “Jesús”. Lo escuchaba en mi mente “Jesús”, sus enormes ojos amarillos me hablaban dentro de mi cabeza padre: “Jesús, tu serás mi legión”.
> Después se paraba sin pararse, si… padre, flotaba, sus pies nunca tocaban el piso, él montaba una serpiente sin cabeza que atravesó la pared y un rugido ensordecedor me lastimó los oídos, después el resplandor que venía de donde “él” había desaparecido, una bola de luz roja venía lentamente a mí, el resplandor me seducía, me acercaba a tocarla y rápidamente me atravesaba el pecho… sentía calor, un fuego dentro de mí. Era insoportable, padre, me quemaba el alma, después corría lo más rápido que podía con los ojos cerrados sin chocar contra nada… sentía, sentía mucho frío, lo único que percibían era un poco de calor, eran mis manos eran como sensores percibían el calor dentro de unos sacos, sentía calor rompía el saco como podía y remojaba los brazos completos en una especie de charcos de agua espesa, muy tibia. Cuando abría mis ojos estaba lavándome las manos y los brazos en el mar, veía salir el sol padre, podía incluso tocarlo, no me quemaba, me lavaba por que estaba manchado con sangre, yo padre estaba desnudo, el mar era negro y la playa era el cielo, yo era una estrella… veía mis manos de humano, pero cuando me reflejaba en el mar era una estrella amarrilla con un número pintado encima, yo estaba en los tres lugares en el mar, en el cielo y en la playa, después despertaba y todavía acostado pensaba en el sueño, en el mar no te puedes reflejar, sentía mis pies sucios, había arena por todas partes, las manos me ardían, cerraba los ojos y al abrirlos era el principio otra vez, apagaba la tele y escuchaba en mi cabeza: “Jesús mi ser más amado, ven y come de mí, crece, multiplícate, escucha, limpia mi sangre de impuros de sapiencia, mata y ve al mar yo te esconderé en diferentes formas, mi bendición es multiforme. Ay de aquel que escuche estas palabras pues mi tarea debe cumplirse, ve y haz, condenando los cuerpos a pagar mi exilio ofrece la mancha a la gran mujer, tu alma mía sera”.



> Padre; padre… está bien, Daniel llama a enfermería, que venga alguien, no responde, padre… tiene los ojos en blanco, ¡rápido!...

> Ehh ¡… ¿Qué?, no, no ,no, ¡estoy bien!, ¿Qué pasa?… y Jesús estábamos hablando, y me quede dormido, ¿qué paso?

> Padre él…murió. Los encontramos a los dos tendidos sobre la mesa de visita. Él estaba muerto pero usted, padre, estaba insconciente, lo trajimos a la enfermería, ambos presentaban quemaduras en el pecho. De repente, una luz nos impedía verlos en los monitores, y fuimos a verlo padre, se borraron todas las grabaciones.

> Padre, ¿No recuerda algo extraño?, no podemos explicarnos las quemaduras, usted es el único que puede aclararnos este misterio.

> No, no recuerdo nada, solo estaba escuchando algo que lo atormentaba, un sueño, sí, me contaba un sueño y después estaba aquí. Qué extraño.

> Jesús ha sido el prisionero más conflictivo, un enigma total, él es culpable de la muerte de más de 13 sacerdotes y pastores o cualquier persona que ocupara algun cargo de alguna iglesia, o guía espiritual, no hay pruebas verdaderas que lo relacionen con todos los crímenes. Él está preso y condenado a la pena capital por un sólo crimen, tenía en la boca la lengua de un párroco, estaba bañado en sangre. Había que encadenarlo por las noches, hablaba en otros idiomas y tenía una fuerza sobrehumana, mató a 5 celadores antes de que lo empecemos a encadenar por las tardes, lo encontramos junto al mar, en las manos tenia jirones de piel del área del estómago, durmiendo desnudo a 10 metros del mar. Pero de día era amable y no era agresivo. Nunca dormía, durante el día se sentaba en su celda sin moverse, respondía si se le preguntaba pero sólo lo necesario, después regresaba a su aletargamiento. Es por eso que creímos que era mejor no decirle nada, ya que usted es un hombre de fé.

> Querrá descansar padre ya se puede retirar, no tiene nada grave.

> Sí, nadamás necesito caminar un poco, para que se me quite esta rara sensación en el estómago. Ya esta anocheciendo, no… puedo, me siento muy mareado…

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